..."No sabes que no existe el diablo, solo es Dios cuando esta borracho"...

Tom waits.

jueves, 14 de enero de 2010

GRACIAS POR LA LUZ (En tres actos y medio)

Primer acto:

Un cuarto oscuro, una tos de cigarro, un cigarro, un hombre de treinta años.
Se levanta de la cama, va hacia la puerta. Aprieta la tecla de luz, no prende. Con miedo mira a la lamparita y sin más, se va hacia el inodoro, primero escupe, luego, orina.
Exclama unos alaridos, quejas o una forma medio rara de bostezar. Camina hacia la cama de vuelta, se sienta, se rasca la cabeza, piensa.
De abajo de la cama saca una botella de vino, le da un beso profundo. Enamorado, toma un trago. Piensa, su corazón empieza a latir, el lo escucha y se pone contento. Como si escuchara alguna melodía tierna, tranquila, de esas que dan paz, de esas que tranquilizan. Esboza una sonrisa, la mira, piensa.
Se pone a hacer una especie de elongación, empieza a ejercitar su cuerpo, lo hace hasta sentirse exhausto, ya todo transpirado, se levanta del piso se sienta en la cama, prende un cigarro, le da un sorbo al vino y exclama:
-¿Quién habrá sido mi madre? no sé,… la verdad, no sé.
El ya no puede recordar. Piensa.
Mira una pila de libros, se para, los agarra y los tira contra la pared, los junta, los acomoda de la misma manera en que estaban. No sabe qué hacer (todos los días es lo mismo).
Toma otro trago de vino. Afuera ya se acercaba el mediodía (el sabia por el olor a comida). De una estantería saca diferentes comidas en lata, elige una de arvejas, busca el abridor, la abre. Se alimenta, sigue tomando. Las arvejas ya rancias de tantos años, son una mezcla de baba y de esas capsulas de dos colores. Se le acaba el vino, va en busca de otro. Agarra uno, lo descorcha, mira el halo verde de la punta, como si fuera su último trago, bebe. Desesperado, piensa. Ya tranquilo, vuelve a pensar. Termina su comida, se hecha en la cama, duerme.

Segundo acto:

Se despierta. Toma vino, ya embriagado, sigue tomando, escucha el pulso de su corazón. Feliz, se para, camina un par de pasos y cae como una bolsa, directo al piso. Su cuerpo entra en un estado de convulsiones atroces, de entumecimiento muscular, una especie de epilepsia provocada por el vino. Ya con sus piernas totalmente inmóviles, trata de arrastrarse hacia la cama. Con toda la fuerza de su ser, se para. Empieza a sentir esa sensación horrible dentro del estomago, tiene ganas de vomitar, tiene grandes arcadas, cada vez más fuertes, cada vez más intensas, cada vez más dolorosas, escucha su pulso como aumenta, parece que el corazón se le va a salir, el latido ya parece un acople, ya le molesta. Abre su boca y vomita. Con todo el vino y rastros de arvejas, también va su corazón. No mas latido, no mas pulso, no mas corazón.
-¿Dónde está mi corazón? Exclama enojado y con gusto a preocupado. Se le pasan todos los dolores. Se tira al piso a buscarlo, desesperado, se pregunta donde pudo haber ido. Da vuelta la cama, vacía la estantería, tira la mesa, busca entre las botellas, entre los zapatos, entre las frazadas, entre las arvejas, entre el vomito…no hay nada. No mas latido, no mas pulso, no mas corazón. No más nada.
Se sienta y se pone a pensar en, ¿Dónde estará? Y que su corazón era lo único que tenia para saber que estaba vivo, que pasara sin sus latidos, sin su pulso, sin su reloj natural. Ya resignado, no bebe más.

Tercer acto:

En otro cuarto (todo iluminado), al lado del suyo, una mujer llorando. Sin remedio, sin consuelo. Rompe el enchufe, agarra los dos cables, se los mete en la boca, los muerde. Sin remedio, sin consuelo, sin llanto.

Y medio:

Automáticamente se prende la luz en el cuarto de él. No entiende como paso, pero dentro de su oscuro cuarto había luz. Como un muerto que vuelve a vivir dos segundos, se pone a buscar el corazón, mira adelante suyo y ahí estaba. Todo el tiempo estuvo ahí, solo que la desesperación no lo dejo ver. Lo agarra, se lo mete en la boca, toma la botella de vino y como si fuera una pastilla, lo traga, ayudándolo con el vino. Vuelve el latido, el pulso, el corazón.
Mira la lamparita, piensa, toma un palo y la rompe. Ya de nuevo en la oscuridad, se da media vuelta y con el corazón en su lugar se va a dormir, había tenido un día agitado.

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