DE UNA MAÑANA SIN DORMIR Y EN COLECTIVO
Al haber tantos problemas, se genera una saturación en el cerebro del sistema. Tantas veces se satura que se crea un vacio, una constante eyaculación de la nada, un libro ahogado en una zanja. Conciso y rápidamente hecho culpas a la fricción en mal horario, al relajo constante, reiterado. A los medios alienados.
Desde el auto despojado del saber; a el ateo más culto y erudito. Sus planteos o su forma de pararse frente a esto que llamamos vida son equivocados. Están atados a la nada. No les importa “el yo” en lo más mínimo.
El sistema no es más que un cuerpo con cientos de lobotomías, bien enfermo. La redundancia del hombre es lo que nos mata y nos educa, es nuestra cárcel perpetua. Desde la cruz del sur en sentido material, al cerebro, en algo llamado pensar.
En el día de hoy a ocurrido algo muy lógico en estos tiempos. Han saltado la medianera de mi libertad y pisado las macetas que mi madre ha cuidado tanto tiempo. Los genios que todavía no se dan cuenta, se olvidaron el respeto.
Con arrogancia e intolerancia dejo a mi modo y a mi saber estos párrafos, para algunos, ilógico, para otros, un pensamiento. Para mí solo es una mañana sin dormir y en colectivo.
A saber:
…”La noche nos ofrece, solo un poco menos de la mitad del brillo de la luna. Y el día está en complot con el sol”...
W.Gimmer.*
*Pensador y traductor armenio. (1882-1915)
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